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Lago de Coatepeque: lujo inmobiliario y el riesgo de gentrificación

  • Writer: Alfredo Carias
    Alfredo Carias
  • Mar 13
  • 4 min read

El Lago de Coatepeque, uno de los paisajes naturales más emblemáticos de El Salvador, enfrenta una creciente presión inmobiliaria que amenaza con transformar no solo su entorno natural, sino también la vida de las comunidades que han habitado históricamente sus riberas. Este lago de origen volcánico, ubicado en el departamento de Santa Ana y declarado área natural protegida en 2023, ha sido por décadas un punto clave para el turismo, la pesca artesanal y las actividades recreativas locales.


Sin embargo, nuevos desarrollos inmobiliarios de lujo están acelerando un proceso de gentrificación en la zona. Uno de los proyectos más recientes contempla la construcción de decenas de apartamentos exclusivos dentro de zonas boscosas cercanas al lago, en un entorno que forma parte del ecosistema protegido del área.


Un proyecto de lujo en medio del bosque


Imagen creada. de potenciales escenarios del desarrollo y contaminación en el lago Coatepeque.
Imagen creada. de potenciales escenarios del desarrollo y contaminación en el lago Coatepeque.

El desarrollo inmobiliario “Amanelli – Vista al Lago” (de capital costarricense), plantea la construcción de torres de apartamentos con vistas panorámicas al lago, con unidades de una, dos y tres habitaciones cuyos precios superan los $170,000.


Estos complejos incluyen amenidades propias de un turismo residencial de alto nivel:


  • club de playa y áreas recreativas.

  • senderos naturales y espacios deportivos.

  • piscinas, gimnasio y áreas sociales.

  • zonas privadas para residentes y visitantes.


La inversión total anunciada supera los $800 millones, lo que lo convierte en uno de los proyectos inmobiliarios privados más grandes que se pretenden desarrollar en el país en los últimos años y proyectado para constuir durante las próximas 2 décadas.


Aunque los promotores presentan la iniciativa como un modelo de urbanismo sostenible integrado con la naturaleza, diversas voces locales y ambientales advierten que este tipo de urbanización puede alterar profundamente el equilibrio ecológico del lago como señalo Héctor Aguirre, gerente de la la Mancomunidad Trinacional Fronteriza Río Lempa (MTFRL).


“Héctor Aguirre, gerente de la MTFRL, denunció que la autorización de los permisos de construcción se otorgó sin realizar un proceso de consulta previa, libre e informada con la población. Según explicó, esto contraviene el artículo 25 de la Ley del Medio Ambiente, el cual establece que los estudios de impacto ambiental deben ponerse a disposición de la ciudadanía durante al menos 10 días hábiles para su revisión después de ser publicados.”
“Héctor Aguirre, gerente de la MTFRL, denunció que la autorización de los permisos de construcción se otorgó sin realizar un proceso de consulta previa, libre e informada con la población. Según explicó, esto contraviene el artículo 25 de la Ley del Medio Ambiente, el cual establece que los estudios de impacto ambiental deben ponerse a disposición de la ciudadanía durante al menos 10 días hábiles para su revisión después de ser publicados.”

Las voces locales sin ser escuchadas


“Cuando llueve, por nuestras calles baja una correntada de agua como si fuera un río, y nos preocupa que con la construcción y la tala de árboles eso empeore y termine afectando nuestras casas”, denunció Dalia Castillo, habitante de la comunidad Santa Rosa 4 e integrante de la ADESCO SAR 4, durante una conferencia de prensa.


También advirtió que la situación podría agravarse porque en la colonia hay puntos donde el agua lluvia ya baja con fuerza y, cuando los tragantes se tapan, la calle principal se inunda. A esto se suma la preocupación por la contaminación del lago, ya que además de las construcciones existen quintas donde se utilizan fertilizantes y venenos en los gramales, cuyos residuos terminan llegando al cuerpo de agua.


Ante este panorama, pidió a las instituciones revisar cómo se otorgaron los permisos del proyecto y tomar en cuenta el impacto para las comunidades y la cuenca del lago.


Impactos ambientales potenciales


El Lago de Coatepeque es un ecosistema frágil que ya ha enfrentado presiones ambientales en el pasado debido al crecimiento turístico y a construcciones en sus laderas. Investigaciones y reportes han señalado impactos como la destrucción de hábitats, la tala de árboles y la contaminación del agua causada por residuos y descargas sin tratamiento.


El biólogo Ruben Sorto de la Fundación Coatepeque, organización dedicada a la protección ambiental del lago, explicó que la construcción dentro de áreas boscosas puede generar alteraciones irreversibles en el ecosistema.
El biólogo Ruben Sorto de la Fundación Coatepeque, organización dedicada a la protección ambiental del lago, explicó que la construcción dentro de áreas boscosas puede generar alteraciones irreversibles en el ecosistema.

Entre los principales riesgos ambientales del crecimiento inmobiliario en la zona, especialistas han advertido posibles efectos sobre el equilibrio ecológico del lago.


Según el especialista, la eliminación de cobertura vegetal y el movimiento de tierra para levantar estructuras habitacionales aumentan la erosión de los suelos, lo que puede provocar que sedimentos y contaminantes lleguen directamente al lago. También advirtió que el incremento de viviendas implica mayor generación de aguas residuales, basura y presión sobre los sistemas de saneamiento, factores que podrían deteriorar la calidad del agua.


El biólogo también señaló que el bosque que rodea el lago cumple una función clave como barrera natural de protección, regulando el microclima, filtrando escorrentías y sirviendo de hábitat para diversas especies de flora y fauna. La fragmentación de estos espacios, explicó, podría provocar la pérdida de biodiversidad y alterar el equilibrio natural del área protegida.


“Cuando se urbanizan zonas boscosas cercanas al lago se rompe un sistema natural que tardó décadas en formarse. Los efectos no siempre se ven inmediatamente, pero con el tiempo aparecen en forma de contaminación, pérdida de especies y deterioro del paisaje”, advirtió.


Gentrificación y cambios sociales


Más allá del impacto ambiental, el crecimiento inmobiliario está provocando un fenómeno social conocido como gentrificación, en el que el aumento del valor de la tierra y el desarrollo de proyectos exclusivos desplazan a comunidades tradicionales como ha sucedido en las playas El Zonte y El Tunco.


En el caso de Coatepeque, los cambios podrían incluir:


  • Aumento del precio de la tierra y la vivienda, haciendo difícil que familias locales permanezcan en la zona.

  • Transformación de comunidades pesqueras o rurales en zonas turísticas exclusivas.

  • Privatización del acceso al lago, con residenciales cerradas y muelles privados.

  • Dependencia económica del turismo de alto poder adquisitivo.


Históricamente, el lago ya ha sido considerado un destino de recreo para sectores económicos altos, pero los nuevos desarrollos podrían profundizar esa exclusividad y reducir el acceso público al territorio.


El futuro de la comunidad


El futuro del Lago de Coatepeque dependerá en gran medida del equilibrio entre desarrollo económico, protección ambiental y derechos de las comunidades locales.


Si los proyectos inmobiliarios continúan expandiéndose sin una regulación ambiental estricta y sin participación comunitaria, el lago podría transformarse en un enclave turístico exclusivo, con menos espacio para las actividades tradicionales y para el acceso público al paisaje.


El desafío para El Salvador será encontrar un modelo de desarrollo que permita aprovechar el potencial turístico del lago sin sacrificar su biodiversidad ni el tejido social que históricamente ha vivido a su alrededor.

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