La Selecta: una historia de fe, memes y ‘casi’
- Alfredo Carias
- Mar 25
- 2 min read

Hablar de la Selección de fútbol de El Salvador es como hablar de ese chero que siempre dice “este año sí cambio”… pero lo ves el sábado otra vez en la misma mesa, con la misma Regia, contando la misma historia.
La Selecta es más que fútbol: es fe, es costumbre, es masoquismo deportivo con sabor a pupusa y comentario filosófico de sala, de esos que empiezan en análisis táctico… y terminan en resignación existencial.
Cada eliminatoria empieza igual.La afición, con el pecho inflado, dice:—“Este es el proceso bueno, bichos. Se siente diferente.”
Y en el fondo, una voz más sabia —la del trauma acumulado— susurra:—“Si ya saben cómo jugamos… ¿pa’ qué se ilusionan?”

Pero nadie escucha esa voz. Porque ilusionarse es parte del ritual.
Arranca la clasificación y todos nos volvemos expertos certificados por la universidad de la esquina:—“Lo que pasa es que falta más intensidad…”—“Hay que confiar en el proceso…”—“Este grupo tiene hambre…”
Hambre sí… pero de goles, porque no caen ni con GPS.
Llega el partido importante. El decisivo. El que “define todo”.Y la Selecta hace lo suyo: toca bonito, corre bastante, mete ganas… y deja el final para una escena dramática digna de novela.
Minuto 90+3. Gol del rival. Silencio nacional.
Y entonces, como si fuera himno alternativo, aparece la frase:
“Jugamos como nunca… perdimos como siempre.”
Ahí es cuando el salvadoreño demuestra su verdadera identidad.Porque, aceptémoslo:
Sos salvadoreño si llorás cuando la Selecta pierde… aunque digás que ya sabías que iba a pasar.
Es una mezcla rara de orgullo, dolor y terquedad emocional.
Pero no todo es tristeza.Después de cada derrota, llega el momento más optimista del país:
—“Bueno… ganamos experiencia.”
Experiencia tenemos de sobra. Si eso diera puntos, ya estuviéramos sembrados en la final del Mundial 2026.

Y claro, no puede faltar la imaginación creativa del salvadoreño.Porque cuando quedamos eliminados —otra vez— se activa el modo “realidad alternativa”:
—“Si ese penal entraba…”—“Si no nos robaban…”—“Si hubiéramos metido los cambios antes…”
En la mente colectiva, la Selecta no solo clasifica… a veces hasta llega a cuartos de final. Invicta. Con gol de chilena incluido.
Los memes hacen lo suyo:La Selecta clasificando en Excel, La Selecta pidiendo ride al mundial, La Selecta diciendo “vamos moralmente fuertes”.
Y entre risa y sarcasmo, hay una verdad incómoda: nos encanta burlarnos de la Selecta… pero nadie más puede hacerlo.
Porque al final, pase lo que pase, siempre volvemos. Siempre creemos. Siempre decimos:
—“Este proceso sí…”
Y aunque sabemos cómo termina la película… compramos la entrada otra vez.
Ahora que se nos fue el 2026, la emoción regreso como viejo amor tóxico:—“Hay más cupos…”—“Matemáticamente se puede…”—“Esta vez sí…”
Y ahí vamos, otra vez, con el corazón listo para ser roto… pero también listo para gritar un gol como si fuera el último. "¡Con todo, Azul y Blanco!".
Porque ser salvadoreño es eso: reírte de la derrota, llorar con dignidad…y celebrar hasta el empate como si fuera título mundial.
Y quién sabe…Tal vez un día dejemos de jugar como nunca…y ganemos como nunca también.
Mientras tanto…nos vemos en el próximo partido, diciendo lo mismo de siempre:
—"¡Vamos Selecta, sí se puede!".



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